Yo no puedo correr

Yo no puedo correr

Yo no puedo correr

Toda mi vida, desde que lo recuerdo, he pensado justo eso… “yo no puedo correr”.

Recuerdo bien que en el colegio durante la clase de educación física, siempre sufría cuando se trataba de correr. Se me iba el aire, se me destemplaban los dientes, me dolía el abdomen… todo esto efecto de una mala técnica al respirar que desgraciadamente me creó un fuerte paradigma que me acompañó por el resto de mi vida.

Un día platicaba con una amiga por la cual siento una gran admiración ya que lucho como toda una guerrera y logró superar al cáncer. Me compartió cómo para ella el correr fue esencial para sobrellevar ese proceso de la mejor manera, a tal grado que en medio de su tratamiento corrió una carrera.

Su historia me inspiró y me hizo un “click”; ese momento de introspección en el que de pronto vemos las cosas con asombrosa claridad y pensé… ¿Por qué yo no puedo? ¿Y si sí puedo?

Fue entonces cuando me di cuenta, que el correr o no correr era lo de menos, lo que me tenía que probar a mí misma era si tenía esa fortaleza interna que se requiere para salirnos de nuestra zona de confort, dejar de poner excusas y empezar a actuar, a sacar lo mejor de nosotros y a retar nuestros propios límites. Es muy fácil hacer las cosas para las que naturalmente somos talentosos. Lograr hacer lo que nos cuesta, las cosas para las que no somos tan buenos o que no nos gustan tanto es el verdadero reto.

Así que me decidí, ¿pero cómo lo hice?
1. Objetivo medible, retador pero alcanzable: Me puse un objetivo, entrenar para un lograr correr 5K en un mes.

2. La técnica, incrementos graduales: Al principio me parecía imposible, corría un minuto y sentía que me moría… poco a poco fui subiendo el reto, de 1 a 5 minutos, de 5 a 10, de 10 a 15 y así; saliéndome de mi zona cómoda, sintiendo cómo si damos un poco más de lo que creemos que podemos aguantar, lo logramos.

3. Diálogo interno: Mi mayor reto fue luchar para transformar mi voz interior, de un “ya no puedo más” a un “aguanta que ya casi lo logras”.

4. Apoyo: Maravillosas personas me acompañaron en el proceso, preguntándome cómo iba, si había entrenado, dándome consejos y aplaudiendo mis pequeños logros. El tener esta red nos ayuda a no caer y a no dejarnos vencer. Ahora no sólo me tenía que rendir cuentas a mí misma, se las tenía que rendir a otras personas y eso me presionaba de forma positiva a no fallar.

Ayer cumplí mi objetivo y logré correr mi primera carrera. Sin duda estoy lejos de ser una gran atleta… pero para mí esto es muy trascendente. Significa que he logrado romper un paradigma que me limitaba en muchas cosas; significa que he descubierto que sí tengo esa fuerza interior que me invita a seguir a pesar de la incomodidad y; significa que he descubierto que yo sí puedo correr.

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