Las fantásticas criaturas de la intuición

Las fantásticas criaturas de la intuición

Las fantásticas criaturas de la intuición

Daniela Febre

Siempre me ha apasionado observar las distintas formas en la que manifestamos nuestras preferencias de personalidad.  Desde niños, la personalidad que vamos forjando va influyendo en nuestro comportamiento.

Hace unos días estaba en casa con Pato, mi hijo de 7 años y Santi, su mejor amigo.  Saliendo del colegio me senté con ellos mientras hacían su tarea de matemáticas. Pato, rápido y práctico, intentaba acabar lo más pronto que fuera posible para poder irse a jugar, daba respuestas precisas y veloces. Parte de su tarea incluía un problema razonado en el que además de dar la respuesta,  debían dibujar cómo lo habían solucionado. El problema consistía en sumar un número de perros de distintas características, unos grandes, otros medianos y finalmente otros chicos.  Pato rápidamente dibujó una especie de garabatos, que más que perros parecían círculos, pero correctos en cantidades y tamaños. Cumpliendo con el objetivo corrió a jugar al terminar.

A Santi en cambio, esta le resultó  ser la parte más interesante de su tarea.  Sin prisas, comenzó a dibujar a los grupos de cánidos.  “Mira tía, a este perro lo voy a dibujar acostado” “Este pobrecito, le va a faltar una patita… pero es que así es él, sólo tiene tres” “Este va a ser un perro marciano” “Este perro es un perro-ratón” y así… continuó en su gozo diseñando fantásticas criaturas con gran sentido artístico.

Según el Myers Briggs, la herramienta de personalidad más utilizada en el mundo, existen cuatro dicotomías o pares de polos opuestos hacia los cuales tendemos a tener una preferencia natural. Estas preferencias influyen en nuestro comportamiento, mas no son determinantes. No son buenas ni malas, simplemente son.

Una de estas dicotomías es la de  «sensación vs. intuición».

La preferencia por la sensación  por lo general se refleja en personas prácticas, realistas, enfocadas al presente y con procesos pensantes más estructurados. La información que les gusta dar y recibir debe ser basada en hechos y datos, en aquello que pueden comprobar de forma práctica a través de sus cinco sentidos.

Por otro lado tenemos la intuición, preferencia que  por lo general se refleja en personas creativas, artísticas, innovadoras, enfocados al futuro y a las posibilidades. La información que les gusta recibir comúnmente es abstracta y teórica y que lo inspire a encontrar nuevas posibilidades.

¿Cuál de estas dos preferencias es mejor? ¡Las dos!  La vida nos presenta situaciones en las que es necesario utilizar comportamientos asociados a la intuición, por ejemplo, cuando estamos en la fase creativa de un nuevo proyecto. Asimismo, en ocasiones, es mejor utilizar comportamientos asociados a la sensación, por ejemplo, cuando tenemos que implementar en la realidad y de forma práctica, ese mismo proyecto que creamos usando nuestra intuición.

Lo maravilloso de esto, como lo mencioné al principio, es que las preferencias no son determinantes. ¿Qué significa esto? Yo puedo preferir la intuición pero eso no significa que no pueda trabajar con mi sensación, que es como mi mano izquierda, fortalecerla de manera consiente y tener mayores recursos para enfrentar el amplio repertorio de situaciones que la vida nos va presentando.

 

Autor: Daniela Febre, Fundadora de UMANA

Ilustración: Erica Salcedo www.ericasalcedo.com

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