La Fiera Maloliente

La Fiera Maloliente

Desgraciadamente a todos nos ha pasado alguna vez en nuestra vida que alguien nos haga una mala jugada. Al tomar conciencia de esto, sentimos cómo la sangre nos hierve y se perturba nuestra paz interna. La mente se nubla de pensamientos negativos, nos paralizamos y se nos drena la energía.  Es como si una fiera maloliente se apoderara de nuestro ser.

Eso justo me sucedió hace un par de semanas. Lo primero que comenzó a cruzar por mi mente fueron todas aquellas posibles acciones que podría yo ejercer en contra de la otra parte para cobrar un poco de justicia.  Muchas veces nos quedamos ciclados en este tipo de pensamientos, y la verdad es que, los convirtamos en acciones o no, con el simple hecho de invertir tiempo y energía en esto nos hace perder.

Algo que me resulta apasionante es adentrarme en el mundo de cada organización para entenderla y saber cómo poder ayudarla de una manera que trascienda más allá del primer entusiasmo por el cambio. El cambio es un proceso duro, que requiere un genuino compromiso, disciplina y perseverancia.

Al conversar con personas  he descubierto que la raíz de lo que restringe su desarrollo, y por ende, el de las organizaciones, recae en gran medida en el manejo de las emociones negativas.

Invariablemente encuentro nostalgia por el pasado, resentimiento por el mal trato del jefe, enojo por decisiones injustas, rencor por el reconocimiento merecido y no obtenido, miedo a equivocarse,  tristeza por la gente buena que se va,  apatía generada por la rutina, descontento por el salario, culpa por haber cometido una injusticia, etc.

Las emociones positivas y negativas surgen en el día a día. Si realmente nos interesa un cambio genuino y a largo plazo, lo primero que hay que abordar es el manejo de ellas.  La ciencia nos ha dado ya muchos datos duros que lo demuestran. Las emociones negativas tienen un impacto fisiológico en los seres humanos.  Según Harvard Business Review, las emociones negativas tienden a durar más que las positivas.

Por ejemplo, si un empleado es llamado flojo, es probable que lo recuerde y lo internalice. La química juega un gran papel en este fenómeno.  Cuando nos enfrentamos a la crítica, al rechazo o al miedo, nuestro cuerpo produce mayores niveles de cortisol, una hormona que en exceso puede disminuir la actividad del centro de pensamiento de nuestro cerebro y activar la aversión al conflicto y comportamientos defensivos.  Nos volvemos reactivos y sensibles. Percibimos mayor juicio y negatividad de lo que existe en la realidad. Registramos la interacción en nuestra memoria y magnificamos su impacto en el comportamiento futuro.  El cortisol funciona como una tableta de liberación prolongada, mientras más rumiemos acerca de la emoción negativa, mayor será su impacto.  Los niveles elevados de cortisol reducen la capacidad de las personas para comunicarse, innovar, ser empáticos y conectarse con los demás; además  tiene un impacto negativo en la salud general de las personas.

Las emociones positivas también generan una reacción química. Se incrementa la producción de la oxitocina, una hormona que nos hace sentir bien, que eleva nuestra capacidad de comunicarnos, colaborar y confiar en los demás al activar la corteza prefrontal.

Como líderes tenemos el reto de crear contextos en los que predominen las emociones positivas y se manejen de forma adecuada las negativas, esto es clave para los negocios exitosos. La empatía nos permitirá detectar los disparadores de este tipo de emociones y neutralizarlos. Esto en ningún momento debe estar peleado con la exigencia a cada uno de los miembros de un equipo para que den lo mejor de ellos mismos.  Tiene más que ver con la forma que con el fondo.

Como personas el reto es detectar cuando estamos inmersos en este tipo de ciclos emocionales negativos, romperlos de la forma más rápida que nos sea posible y no dejar que la emoción destruya la esencia de nuestro ser, nuestros valores y nuestra integridad. No queremos convertirnos en esclavos de esa fiera maloliente, debemos aprender a domarla, hacer que su estancia sea lo más corta posible y no caer en sus garras.

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>